Me encuentro escondido
entre altos muros de paredes inexistentes.
Recorro aturdido
desiertos eternos entre mi mente y mi alma.
Estoy convencido
que este insomnio iridiscente
consume lentamente lo que queda
de este poema marchito,
pequeño grito en mi calma.
jueves, 5 de julio de 2007
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