Frios tus parpados
sobre mis ojos
Frias las cenizas
de mi calma.
Tajantes tus palabras
sobre mis brazos.
Tibia sangre de porcelana.
jueves, 27 de septiembre de 2007
lunes, 27 de agosto de 2007
A mi contricante
Mi cabeza esta en la Ciudad del Buen Ayre
Entre trenes, colectivos y taxis.
Tengo sinapsis de asfalto.
Cinco sentidos urbanos:
Vision de smog que atraviesa escapes.
Gusto de fritanga, para deleitarme de parado.
Tacto sigiloso, de carterista honrado.
Oido de campana,
para correr cuando llega la cana.
Y olfato que solo huele tu perfume,
eterno en tu cabello,
eterno en mi almohada,
eterno en la parada de colectivo
cuando una chica pasa.
Tengo un pecho sensible,
al frio y tus abrazos,
a los golpes que me han dado.
A los suspiros que me hinchan
hasta tres veces mi tamaño.
Soy dueño una garganta ronca,
de tanto fumar cigarro,
Paseo por la ciudad, y largando humo negro
parezco un tren descarrilado.
Poseo unas manos suaves,
para acariciar mejillas.
Unos dedos callosos,
para esgrimir mi guitarra
y rasgar sus cuerdas sencillas.
Tengo una lengua tartamuda
de decir tanto la misma palabra.
De repetirle tantas veces a mi amante,
a mi querida contrincante,
tanto y siempre la misma palabra.
Me dieron una barba tupida,
para esconder mi sonrisa.
Mi hoyuelo que delata su anhelo,
tan simple como ser besado,
se esconde detras de mi vello,
hasta ser encontrado.
Tengo un pie en el barrio,
que arrastro por la ciudad.
Tiene cicatrices que me duelen
cuando te siento cerca, como un radar.
Mi otro pie esta en el sur,
alla con sus amigos los patagones.
Transita por suave pasto y tersa nieve.
Y me da de coces en la nuca
"¡anda, anda!"
me dice mi lengua muda.
Pero mi corazon
se lo quedo Olavarria.
Se lo guardo en su maraña
de pelos rojos, o negros,
segun la ocasion.
Lo oculto tras su mirada multicolor
que dice que me ama.
Mas seguido de lo mi contricante,
y su ternura rebelde,
son capaces de callar.
Y es por eso que me voy
a la tierra de los indios patones,
voy a leer en el horizonte
mirando hacia arriba,
desde sur al norte,
que este amor mio me ama,
en sus sueños,
en sus visiones.
Entre trenes, colectivos y taxis.
Tengo sinapsis de asfalto.
Cinco sentidos urbanos:
Vision de smog que atraviesa escapes.
Gusto de fritanga, para deleitarme de parado.
Tacto sigiloso, de carterista honrado.
Oido de campana,
para correr cuando llega la cana.
Y olfato que solo huele tu perfume,
eterno en tu cabello,
eterno en mi almohada,
eterno en la parada de colectivo
cuando una chica pasa.
Tengo un pecho sensible,
al frio y tus abrazos,
a los golpes que me han dado.
A los suspiros que me hinchan
hasta tres veces mi tamaño.
Soy dueño una garganta ronca,
de tanto fumar cigarro,
Paseo por la ciudad, y largando humo negro
parezco un tren descarrilado.
Poseo unas manos suaves,
para acariciar mejillas.
Unos dedos callosos,
para esgrimir mi guitarra
y rasgar sus cuerdas sencillas.
Tengo una lengua tartamuda
de decir tanto la misma palabra.
De repetirle tantas veces a mi amante,
a mi querida contrincante,
tanto y siempre la misma palabra.
Me dieron una barba tupida,
para esconder mi sonrisa.
Mi hoyuelo que delata su anhelo,
tan simple como ser besado,
se esconde detras de mi vello,
hasta ser encontrado.
Tengo un pie en el barrio,
que arrastro por la ciudad.
Tiene cicatrices que me duelen
cuando te siento cerca, como un radar.
Mi otro pie esta en el sur,
alla con sus amigos los patagones.
Transita por suave pasto y tersa nieve.
Y me da de coces en la nuca
"¡anda, anda!"
me dice mi lengua muda.
Pero mi corazon
se lo quedo Olavarria.
Se lo guardo en su maraña
de pelos rojos, o negros,
segun la ocasion.
Lo oculto tras su mirada multicolor
que dice que me ama.
Mas seguido de lo mi contricante,
y su ternura rebelde,
son capaces de callar.
Y es por eso que me voy
a la tierra de los indios patones,
voy a leer en el horizonte
mirando hacia arriba,
desde sur al norte,
que este amor mio me ama,
en sus sueños,
en sus visiones.
jueves, 5 de julio de 2007
Tinta
Y si las cosas fuesen
lo que no son o parecen...
¿Por que es la lluvia que cae cuando amanece?
¿Porque es mi rostro el que se mojacuando el sol resplandece?
Porque mi alma, tinta en nada,
es lluvia que adormece
mientras canto, y me acompañan,
tristes melodias rima blanca
tinta negra
en la calle
cuando anochece.
Es que nadie ve nada,
entre mi sombra y mi vientre,
porque mis zapatos se adelantan,
y mis pasos tienen prisa,
por escapar de esta tinta agua,
que rueda sobre mi mejilla.
¡Por que huyo de mis pasos,
de mis tintas y mejillas!
¡Huyo de la sombra y la tinta que adormece!
¡Huyo de mi vientre y por debajo...!
por debajo de mis pasos...
siento que de nada escapo
cuando mi rostro se moja
porque el sol resplandece.
lo que no son o parecen...
¿Por que es la lluvia que cae cuando amanece?
¿Porque es mi rostro el que se mojacuando el sol resplandece?
Porque mi alma, tinta en nada,
es lluvia que adormece
mientras canto, y me acompañan,
tristes melodias rima blanca
tinta negra
en la calle
cuando anochece.
Es que nadie ve nada,
entre mi sombra y mi vientre,
porque mis zapatos se adelantan,
y mis pasos tienen prisa,
por escapar de esta tinta agua,
que rueda sobre mi mejilla.
¡Por que huyo de mis pasos,
de mis tintas y mejillas!
¡Huyo de la sombra y la tinta que adormece!
¡Huyo de mi vientre y por debajo...!
por debajo de mis pasos...
siento que de nada escapo
cuando mi rostro se moja
porque el sol resplandece.
Insomne
Me encuentro escondido
entre altos muros de paredes inexistentes.
Recorro aturdido
desiertos eternos entre mi mente y mi alma.
Estoy convencido
que este insomnio iridiscente
consume lentamente lo que queda
de este poema marchito,
pequeño grito en mi calma.
entre altos muros de paredes inexistentes.
Recorro aturdido
desiertos eternos entre mi mente y mi alma.
Estoy convencido
que este insomnio iridiscente
consume lentamente lo que queda
de este poema marchito,
pequeño grito en mi calma.
Barrios
Siempre me gusto recorrer los barrios de la capital. Al principio, era un paso vacilante, en un mapa que se desdibujaba con la facilidad de lo inconsistente, un leve soplido de lo inoportuno o simplemente inesperado era suficiente como paraperderme en la maraña de calles y avenidas.
Luego se agudizo mi instinto, y los caminos marcados en las tablas de piedra de mi mente, eran tan certeros como el propio asfalto por el que circulaba. La ciudad es un cuerpo y lo transito por sus venas, buscando su corazon. Exagero, pero siempre llegue a destino, quizas con algun tropiezo, algun desvio.
Los colectivos dejaron de ser amenazantes seres que me llevaban a lo desconocido y se convirtieron en la logica que le da sentido a esta ciudad. Y los choferes zumban, chiflan y putean a traves de las venas de este cuerpo pitagorico.
Mi barrio siempre fue mi guarida. Ya no lo transito tanto con mis pasos como con mi mente, pero es aun lo que constituyelas sinapsis de mi alma. Sin mi barrio no soy nada, y no vengo de ningun lado.
Sin embargo aprendi a transitar, con el tiempo y las necesidades que la madurez y la vida, que cada vez nos alejan mas delhogar, otros barrios que antes veia agrestes. Entendi su comportamiento, su idiosincracia, el implausible ritmo de sus semaforos. Mi vida me alejo un tanto de la Zona Oeste, y me encontre con la Zona Sur, y la Norte. Y encontre en cada barrio su animo, su personalidad y esencia... y los pequeños refugios del atropello de las calles.
Caminando por la calle soy como una sombra, una existencia leve y simple, y transitar es mi objetivo. El pensar fluye enuna marcha de esquinas o con patron de baldosa. Los sueños mas hermosos escapan quizas de unos ojos avellana que no memiran al pasar, y mascullo en mi alma una posibilidad dulcemente dolorosa, una vida en un parpadeo.
Y me gusta ser leve, pasajero. Pasajero de mis pies o un colectivo, que me lleva a mi destino y todo se resuelve enminutos. Al viajar, todo es destino, y se ve el horizonte, o el camino pautado de la guia, y todo es inequivoco.
Pero cuando llego a destino, cuando ya no camino, y sigo siendo una sombra y el mundo se agita no a mi alrededor, sino a unaangustiante e imperceptible distancia... cuando no se como caminar a traves de las relaciones, de las conversaciones, oescapar de la mirada del otro, como por un callejon o un pasaje, es cuando mi vida se convierte no en la simpleza del transito por la urbe, sino en la lucha constante de convertir mi leve y sombria existencia en un ser real y plausible, la lucha por existir.
Odiseo
¿Donde estas, Odiseo?
Siempre me pierdo, y siempre
estoy volviendo.
Y estas divinas oraciones,
en el medio del mar
y las olas...
¿Cuando volvemos, Odiseo,
de en medio del mar y las olas?
¿Quien desteje su espera
con plegarias y oraciones?
Nadie espera en casa,
y nuestra propia espera ciega,
me vuelve loco
como canto de sirena.
Nadie para atarnos al mastil
y pasar la dura prueba.
Nadie y yo cruzando el mar
para llegar a tierra.
Siempre me pierdo, y siempre
estoy volviendo.
Y estas divinas oraciones,
en el medio del mar
y las olas...
¿Cuando volvemos, Odiseo,
de en medio del mar y las olas?
¿Quien desteje su espera
con plegarias y oraciones?
Nadie espera en casa,
y nuestra propia espera ciega,
me vuelve loco
como canto de sirena.
Nadie para atarnos al mastil
y pasar la dura prueba.
Nadie y yo cruzando el mar
para llegar a tierra.
Anden
Y en la realidad perdida de la vereda de Olavarria, fume por varias vidas que no eran mias, me desprendi de mis memorias como de las ropas de mi amante, y marche anonimo, sin cruzarme a nadie, oculto en mis pensamientos, detras de mi mirada.Llegue al anden a la hora pactada, cruzando un mar de rostros que no recuerdo, algunos llenos de promesas de afecto, he intento recordar sus rostros, solo para encontrarme con la angustia de tanta compañia en un anden tan vacio, con tanta gente sin nombre.E intento recordar como llegue a esto, a no saber si estoy esperando o huyendo, intento saber como llegue a este anden, desde aquella vereda, caminando por ese zaguan de tantos besos prometidos.Y no logro encontrar que es lo que me llama de un tren que va a la nada, en una estacion que parece varada, un inmenso animal (puedo oirlo respirar) que fue a yacer a la orilla de la ciudad.Y ¿como comenzo todo? Los recuerdos se me hacen tan insipidos y tan dañinos a la vez. Ya no se y me cansa el pensar si estoy yendo o viniendo, si corro hacia mi futuro o solo me alejo de mi pasado, si alguien me espera del otro lado del anden, o si en el apuro y el tumulto, me olvide a alguien (que no recuerdo) en la vereda de Olavarria.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)